Los sueños de un ángel gris.

Cuando después de nueve meses se olvida quien se fue por dos veces, el hombre en una vida, el ángel a su muerte. Cuando algún santo supremo del cielo, considera que llevamos allí demasiado tiempo, nos entrega un nuevo cuerpo. Es en ese momento cuando realmente fallecemos, a pesar de volver nuevamente a la vida. Hay quien por el paso del tiempo, por las experiencias vividas, relega de la inocencia, y aquella alma blanca que de nacimiento nos precedía, se va tiñendo de negro para volverse tímidamente un tanto más gris.
Llegara el momento en que olvidemos al Ángel, para dar paso a la persona que va naciendo.
Pero yo reniego a dejar marchar la inocencia, consciente de que la melancolía y la nostalgia me embargara por siempre, será por que quiero concebir y comprender las cosas que nos rodean los que me lleven a soñar e imaginar mundos que a simple vista podrían parecer perfectos, pero que tampoco lo son.
Llego el momento de hacer ver y hacer entender a vista de quien ahora es persona y me ve y no me entiende, cuales son los sueños de un ángel gris. Este que ve, y no teme amar.

lunes 17 de mayo de 2010

En defensa de la fantasía

Ana María Matute se subió al atril y desde arriba pudo divisar un hemiciclo lleno de gente de mediana y avanzada edad, había pocos jóvenes, todos los presentes estaban expectantes. Cierto nerviosismo se apodero de ella, tenia que dar su discurso de ingreso en la RAE. Trató de tranquilizarse y articular palabras, pero lo que iba a contar tal vez contrarrestaba con lo que comúnmente se hablaba allí. Y es que desnudar el alma en público ante personas que no conocemos y expresar nuestros sentimientos, si cabe, en un habitáculo frío donde la austeridad reina en un aparente color gris no es fácil, y tal vez más, a sabiendas de que la mayoría están allí para juzgarte.

Pero allí que ella comenzó, las palabras que se desprendían de su boca comenzaron a tomar forma,


  • Tengo que pronunciar un discurso y yo no sé pronunciar discursos. Apelo pues a vuestra benevolencia y os ruego que aceptéis estas palabras mías como la expresión de lo único que soy capaz de hacer y de la única razón por la que he llegado hasta aquí: Yo soy una contadora de historias. Por ello, desearía aprovechar esta ocasión tan extraordinaria para hacer un elogio, y acaso también una defensa, de la fantasía y la imaginación en la literatura, que son para mi algo tan vital como el comer y el dormir.


Para sorpresa de los presentes María comenzó a hablar sobre cuentos, relatos llenos de fantasía, donde se enarbolecían la integridad de los sueños. Y sin nadie darse cuenta, invisiblemente, las letras y las palabras empezaron a tomar el lugar, con una danza llena de ritmo donde las susodichas contoneaban su cuerpo con alegría infinita ante la ciega mirada de los presentes.


Las palabras lo tomaron todo, hasta llenar el habitáculo del negro tinte que las componen, pero la mujer del atril sigue visible, envuelta en un haz de luz dorada. Su alma, sin saberlo, se desprende de su cuerpo de mujer y la sala ya no es sala, es la entrada de un bosque en plena noche donde las ramas y las hojas son de piedra y la hierva es como el cemento. En ese extraño lugar María no es adulta sino una niña. El ambiente tizna el alma de la joven María con nerviosismo, el viento es el primero que repara en su presencia, la mira con curiosidad, se acerca, se deja consumir por el aire que ella respira, adentrándose por su boca hasta llegar a sus pulmones, el oxígeno la abarca y la envuelve en su interior tomando todas las partes de su alma, escudriñando hasta sus más profundos sentimientos, tan sólo un exhalo le ha bastado al viento para saber quién es. Éste la mira y no le queda más remedio que apiadarse de ella, le acaricia su rostro para apartar su pelo y cuchichear a su oído que no tenga miedo, sin darse cuenta la valentía se apodera de la niña y la transforma en un fiero caballero. Inconscientemente ella se llena de valentía, se acerca a los árboles para echar una mirada y descubrir que se halla dentro del bosque. A María le sorprende el frío tacto de la arboleda, desde fuera no ve nada, así que se adentra en el bosque. A medida que camina sigue sin notar cambios, todo sigue oscuro, tampoco oye el sonido de los animales y el aire que respira esta viciado, María decide hacer un alto en el camino y sentarse, comprende que si sus sentidos no perciben nada, tal vez tenga que ser su alma los que los despierte, es así como entra en armonía y descubre que, a pesar de lo siniestro del lugar, allí reina la calma. Ahora es capaz de vislumbrar entre tanta austeridad el bullicio animado de las almas de aquellos oyentes que expresan una felicidad que hacía tiempo no era latente. María, aunque no es capaz de apreciar la melódica charla de los árboles, se conforma con disfrutar de la belleza visual que desprende el ambiente.


Las palabras de la madura María provocan entre los presentes del hemiciclo la añoranza de la juventud, y el deseo de volver a ser inocentes, y ese ambiente del exterior se refleja en el bosque de piedra. Misteriosamente los árboles comienzan a temblar y resquebrajarse. La imagen que vislumbra la joven María a su alrededor la acongoja y la llena de estupefacción momentánea, hasta que su mente es consciente de lo que sucede. La corteza de la que están compuestos los árboles y el bosque se desprenden mostrando una frondosa arboleda que tímidamente va adoptando color. La niña se calma al ver como la luz blanca del sol comienza a adentrarse por las ramas, ya no le hace falta tener cerrados los ojos para ver la belleza de la que está compuesta el bosque, pero aún se aprecian árboles muertos incapaces de recoger la sabia de las palabras de una mujer que se deleita al compartir con los demás la defensa de la fantasía que una vez nos acompañó de la mano hasta el trascurso de nuestra madurez.


La joven María miro atrás alertada por la música, el baile y el jolgorio que tenían montadas las letras y las palabras en el bosque. María se unió al espectáculo y bailó de la mano divertida y sonriente con todas ellas, sin darse cuenta que a cada paso el bosque iba esfumándose volviéndose todo de color blanco, como un folio. A la salida del bosque María, feliz y contenta dio un gran salto para volver de nuevo a su alma, es entonces cuando el ritmo que acompañó a las letras cesa, y la madura María acaba su discurso. El hemiciclo explota en un sentimiento de entusiasmo lleno de aplausos de todos los colores donde en esta ocasión también estaba incluido el color gris.


Manuel Álvarez Molina

viernes 15 de enero de 2010

Me dedique a dejar de pensar

Me dedique a dejar de pensar por un tiempo, a dejar de sumirme en los mas profundos sentimientos, a vivir lejos de todo aquello que pareciese un sueño, quise acercarme a la realidad y prestar menos atención a las cosas del corazón, deje de observarlo todo y querer entenderlo, de escrutar el interior de los sentimientos y las acciones, por un tiempo deje de sentir que mi alma es de color gris, e inconscientemente la teñí de transparencia, sin querer me empecé a comportar como los hombres, mi mirada cambio, mi carácter se agrio, y el desorden emocional se apodero de mi. Entonces comprendí que no quería ser así, que tal vez mi vida gira alrededor de los sueños, y sin querer mi alma y mis pensamientos son infantiles.

Manuel Álvarez Molina

domingo 27 de diciembre de 2009

Relato sobre mi viaje al mundo de fantasía.

Tuve que hacer un larguísimo viaje al mundo de fantasía y pedir una audiencia urgente para poder hablar con la emperatriz infantil, mientras eso ocurría y llegaba a mi destino que no era otro que la torre de marfil, a lo largo de mi viaje me dedique a observar el paisaje. Pude ver el desierto multicolor que creo Bastian, el prado donde vivía Atreyu, y al mismísimo come piedras, todos concebidos por la imaginación de algún niño o algún adulto, es increíble lo que las personas podemos crear y no darnos cuenta, o no ser conscientes de ello, que mundos tan dispares y diferentes pero tan bellos, al igual que sus personajes.
Acabado mi viaje y llegado a mi destino las puertas de la torre de marfil, me recibió un consorte.
- Bienvenido seas al mundo de fantasía Manolo.
Le mire extrañado y confuso daba la impresión de que me conocía al menos esa era mi impresión
- La Emperatriz infantil le esta esperando impacientemente.
- Gracias es muy amable. Le conteste al consorte.
Llegamos a las puertas de la sala donde se alojaba la princesa. Estas se abrieron , la sala era grande hermosa e iluminada y allí al fondo sentada en su trono de cristal estaba ella tan hermosa. con un traje de seda blanco que le llegaba a los tobillos, coronada con perlas de cristal. Al verme me regalo una gran sonrisa. De nuevo, seguía teniendo la extraña sensación de que aquí en esta tierra era conocido, si era mi primer viaje a este maravilloso lugar.
- Bienvenido seas a la tierra de fantasía Manuel soy la emperatriz infantil.
- Es un placer majestad, es para mi todo un orgullo el poderla conocer en persona. E hice una gran reverencia, que para mi gusto fue algo exagerada.
Ella sonreía y miraba con ojos tiernos, con la misma mirada con la que miran los niños.
Aunque no debía parecerme extraño pues su apariencia no era mayor que la de una niña de 9 años, aunque yo sabia que esa no era su verdadera edad.
- Por que miras con ojos tan extraños Manuel?. Que te parece tan raro?.
- Disculpadme alteza pero tengo la extraña sensación de que ya me conocéis. La princesa se levanto de su trono de cristal y se dirigió hacia mi.
- Y así es Manuel, quizás no te conozca en persona, pero eres conocido en el mundo de Fantasía por tus aportaciones.
- Por mis aportaciones Majestad? No la entiendo. La princesa frunció el ceño..
- Manuel me sorprendes. ¿Aun no sabes que todo lo que el hombre imagina crea y sueña se refleja en la tierra de Fantasía? – Deja que te lo muestre.
Y haciendo un gesto con la mano, se abrieron una de las puertas del gran salón iluminado, Y de ellas salieron unos personajes que yo conocía. Me quede boquiabierto, una lagrima me recorrió la mejilla, me emocione. Era como un encuentro, con viejos amigos a los que parecía que hacia tiempo no veía
- Pero... ¿Pero que hacéis ustedes aquí?. Titubeaba no daba crédito a mis ojos. – Jajajajajaja.
De pronto todo fueron risas besos y abrazos y una gran alegría recorrió la sala. Ellos eran los personajes que yo una vez había creado en mis historias y en mi mente. Ahora pertenecían al mundo de fantasía.
- Gracias Majestad, me habéis dado una grata sorpresa.
- No ha sido nada, al contrario ha sido todo un placer. Y la emperatriz coronada con perlas de cristal se dirigió a su trono transparente.
- Y dime Manuel que es lo que te ha hecho venir hasta nosotros.
- Majestad, el motivo de mi viaje no es otro que el de pediros un granito de arena.
- Eso que me pides puede parecer mucho. Dijo la emperatriz. – De sobra sabes que fantasía fue creada a partir de uno de esos granitos
- Conozco muy bien la historia majestad, pero tengo la necesidad de crear un nuevo mundo y quería pediros consejo.
La princesa se quedo pensativa por un momento. De pronto hizo un nuevo gesto con la mano, y toda la luz que iluminaba la sala se concentro en un mismo sitio formando un punto de luz.
- Dime ¿qué es lo que ves aquí?
- ¿Un punto? Le conteste dudando a la princesa.
- ¿ Eso crees Manuel?. Donde tú ves un punto yo veo todo un mundo. Si miras al cielo en la noche también verás un montón de puntos iluminados, pero de sobra sabes que eso son estrellas y planetas. Por qué ves un simple punto cuando realmente puede ser un planeta en constante evolución.?
Me quede mudo y sorprendido con las palabras de la emperatriz.
- Aunque los planetas. Volvió a decir la princesa. no tienen porqué ser puntos y no tienen porqué ser redondos. Quizás los planetas pueden ser cuadrados o rectangulares o quizás triangulares. A lo mejor tienen forma de coche o de nave espacial.
- ¿ Que forma tiene el mundo que quieres crear? Dijo la emperatriz.
- Quiero que tenga forma de libro, por que es eso lo que quiero crear. Te pido que me perdones querida princesa si te he molestado, pero quería el granito de arena para que me trajera suerte.
- En absoluto me has molestado Manolo. Veo que tienes buenas intenciones. Pero quiero que pienses una cosa, Bastian no creo el nuevo mundo de fantasía solo a partir de un granito de arena, lo verdaderamente importante fue su fe hacia nosotros y hacia mi, a querer conseguir un mundo mejor aunque en el no vivieran los hombres. Fue su imaginación y su capacidad de soñar lo que también nos salvo de aquel trágico desastre, de la oscuridad, de la nada .La niña coronada se quedo muda cabizbaja por un solo momento. Pero de nuevo la levanto y me regalo otra maravillosa sonrisa y una tierna mirada, una mirada que daría un signo de esperanza a toda criatura que la mirase.
- El granito de arena que te de, no escribirá por ti lo que quieras expresar. Tu tienes que ser el que crees la fe en ti, Has de ser trabajador y constante, de sobra se que todo eso lo sabes ya manolo. -Por favor no mires hacia el suelo, levanta la cabeza y mírame a los ojos como has estado haciendo hasta ahora, no te sientas triste ni vergonzoso.- La volví a mirar como ella me había pedido y toda aquella melancolía se me paso, le sonreí y ella me correspondió .
- Usa tu imaginación y sueña mucho, por que como tu le enseñaste a tus personajes que ahora están contigo, el soñar crea las llaves que abren las puertas de los sentimientos. Manolo será así como crearas tu nuevo mundo, tu libro.
Y de la palma de la mano de la emperatriz infantil nació un granito de arena que era parte del mundo de Fantasía.
- De sobra se que lo usaras bien, pero recuerda que lo único que te traerá será suerte. La niña coronada me extendió la mano ofreciéndome el presente. Lo cogí y le bese la mano.
- Querida emperatriz, si algún día termino mi mundo querría compartirlo con tigo y que también habitaras en el, por que aunque sea yo el que lo cree, será tuyo. Así como todo lo que sueñe y nazca de mi interior, de mi corazón y de mi alma será dedicado a ti. La princesa sonrojó por un momento, se acerco y me beso en la frente. – Gracias.
Después de pasar una noche en la torre de marfil en la compañía de la niña coronada con perlas de cristal y la grata presencia de mis personajes, la despedida me resulto verdaderamente dura, jamás podré olvidar tal día y tales encuentros y todo lo que a lo largo del día allí ocurrió. Pero eso es otra historia y debe ser contada en otra ocasión.

Dedicado a Michael Ende y a su maravilloso libro la Historia interminable.

No consigo recordar que es un hada.

Relato enviado al concurso de microcuentos de la Cadena Ser.

Así al menos es como yo la imagino a ella. Y es que su naturaleza cuanto menos la define así. Esta mujer me embelesa, me absorta con su tierna mirada, con la fijación con que miran sus ojos de color gris.
Me enamora el contoneo de su cuerpo que si bien parece que baile con el aire sin necesidad de portar alas. Magia es lo que desprende su alma contagiada de un sentimiento de felicidad y melancolía que igual la hace reír que llorar. Y es que cuando la veo y estoy con ella no la temo amar.

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