lunes 14 de mayo de 2007

Una amapola violeta por bandera.

Cuentos para Nancy.

Admiraba con gracia cada una de las distintas flores que habían brotado en este gigantesco jardín. Alexandra su protectora me describía con ánimo que simbolizaba cada una de ellas, me contagio su júbilo y su devoción, y mi interés creció a medida que ella me explicaba que secretos guardaban y escondían estas pequeñas coloreadas. De esta forma Alexandra y sus flores me daban la compañía que necesitaba para no estar solo en esta isla que solo la atisba la oscuridad, aunque más al fondo quedara la abandonada tierra de las hadas., Aun así al tiempo siempre se le antoja guardar con recelo todas las vivencias que aquí se producen en el día, y reproduce en el espacio como un bucle todo aquello que anteriormente se vive como mi experiencia en la isla de las hadas.

Mis ojos se detuvieron en una flor que tal vez no era más bella que las demás, puesto que todas son hermosas, pero ciertamente esta desprendía una gracia una feminidad y una humildad en sus tonos y en sus formas que llamaron plenamente mi atención.

Susurre a sus delicados pétalos la pregunta de la que esperaba respuesta por parte de su protectora.

  • - ¿Qué flor es esta, tan hermosa, Alexandra? - Una amapola respondió al viento.
  • - ¿Y qué viene a representar? – Ellas representan los sueño y el consuelo.

Las palabras hacia esta flor contagio mi alma, porque describía a la perfección todo en lo que yo aquí creía. Un espacio donde tan solo nace y se representa lo que a partir de un verdadero sueño creado desde la humildad, con el consuelo y la felicidad que apacigüe la ansiedad de los corazones y los convierta en alegría. Porque todo el que llega a estas islas solo encuentra paz serenidad y consuelo, pero no perfección ni en las formas, ni en las actitudes, puesto que este lugar tampoco es un mundo perfecto.

  • - Entonces también te gustaría saber que esta amapola de colores violeta se relacionan con el éxito y los logros. Me dijo en voz alta Alexandra que miraba al viento como si tuviese ojos de ciega, puesto que ella no puede verme ni escucharme, pero si sentirme.

Tome de las manos de la protectora con excitación y júbilo esta flor y note como me seducía la elegancia de sus formas tan femeninas

Entonces una luz intensa surgió de la tierra resplandeciendo el cielo, y de la oscuridad nació una pequeña isla de la cual emanaba una luz cálida pero intensa.

Un nuevo sueño se había cumplido y representado.

Alce las alas con impaciencia portando conmigo la amapola violeta, mientras le decía alegremente ahora iremos a visitar tu nuevo hogar.

Volaba hacia aquella nueva isla, a medida que avanzaba podía ver como pequeños peldaños de mármol blanco nacían de la nada y se comunicaban con la isla de las flores.

Aterrice en aquel nuevo lugar y encontré un hermosísimo altar, pequeño y sencillo. En su centro emanaba una intensísima luz que no dañaba la mirada llena de fuerza y energía decorado con un bellísimo centro que simularan hojas que resplandecían como el oro aun sin serlo. Desde todos los lugares de esta isla emanaba una cálida y brillante luz que calmaba las ansiedades y alegraban los corazones.

Mire a la amapola de color violeta, y le procese una sonrisa mientras la alzaba y le decía en voz alta. Espero que te guste este nuevo hogar que he creado para ti. Porque tú representas mis ideales. Tú que constituyes a los sueños y al consuelo, como a los éxitos y a los logros, serás la bandera y el estandarte que represente a nuestras islas y a nuestro espacio.

Y así la coloque delicadamente en el centro del altar, y la flor se quedo suspendida en el aire. Me arrodille ante tan bella visión y como si de una diosa se tratara le ore unas palabras.

Para mi sorpresa sucedió algo inesperado, algo que yo no sabía que sucedería, algo que yo no tenía preparado, De aquella amapola de color violeta brotó el espíritu de la flor, y una hermosa joven de piel morena y cabellos oscuros, de mirada delicada y hermosa sonrisa se represento. Y con voz cálida me expuso.

  • -Porque no solamente tú tienes la fuerza y el poder para crear y moldear a tu antojo este tiempo y este espacio, porque cedes tus poderes y dejas otorgar a quienes lo desean sueños sinceros nacidos desde los más infinitos sentimientos. Yo que para ti soy la luz, el faro, y la bandera que representa todo lo que de este mundo aquí emerge. E deseado para ti, que mi luz haga de tu cuerpo sombra, para que todos puedan verte. No dejare que tú mismo te consumas en la penumbra de tu propio mundo.

En ese momento note a mi espalda la presencia de Alexandra, me gire y vi como sus ojos se centraban en los míos dedicándome una sonrisa como jamás lo había hecho hasta ahora. Se acerco a mí, admirando mi cuerpo y mis alas, y acaricio mi cara sin apartar su mirada de la mía.

Entonces entendí cuanto era querido y amparado y cuanto bien se me procesaba.

sábado 23 de diciembre de 2006

La protectora del sentimiento de las flores.

Cuentos para Alexandra.

Andaba un tanto cabizbajo, la ausencia de la reina de las hadas hacia un tanto mas triste este mundo que habitamos. A pesar de seguir rodeado de las cosas que ambos construimos todo me parecía un tanto más triste. Había momentos en los que me refugiaba en aquellos rincones donde a ella le gustaba ubicarse, y donde yo la observaba tan feliz y sosegado, ahora pasaba todo lo contrario, eran lugares que producían en mi alma cierta tristeza, ausencia, y melancolía.
Parecía que incluso la luz que proyectaba el cielo se mostrase un tanto más tenue y no irradiara ánimo suficiente como para alegrar un tanto más mi espíritu.
Observaba con mirada ausente aquel lago desde donde un día ella me expuso tan bellas palabras… Agache la cabeza aun mas hasta mirar el suelo, desplegué mis alas de plumaje gris con cierta violencia para alzar el vuelo, pero la acción se quedo en nada y batí las alas con calma hasta alcanzar unos metros. Atrás deje el lago y los rincones donde habituaba a verla. Cuando me detuve en el aire y mire a mi alrededor me di cuenta de que aquel espacio que construimos Tania y yo era un tanto pequeño y que todo lo que habitaba alrededor era negro.
Pero me llamo la atención ver un tanto a lo lejos un pequeño retiro muy luminoso, donde se anteponía el verde y aun mas el rojo entre un millón de colores. Volé con calma hasta aquel extraño rincón que antes nunca había visto. A medida que me acercaba pude observar un inmenso campo de flores, todas preciosas y distintas entre si, era un espectáculo lleno de diversidad increíble para la vista.
Me pose en aquel jardín con mucha serenidad y note como mi corazón desglosaba felicidad, aquí el aire se me antojaba mas fresco y la luz del sol mas brillante y viva.
Recogí mis alas y me agache con cuidado a observar las coquetas coloreadas.
Veo que admiras y acaricias con cuidado lo que yo aquí e creado. Expreso una voz a mi espalda. Cuando mire atrás observe a una hermosa joven de cabellos oscuros de maravillosa sonrisa, bestia con la transparencia de un fino pétalo blanco que insinuaba la perfección de su cuerpo esbelto. Pero a pesar de tanta belleza lo que realmente hipnotizaba era la inocencia y la pureza de su mirada, sus andares armónicos y delicados armonizando en elegancia y coquetería con las flores que aquí habían plantadas… ¿Pero como era posible que pudiese verme? Nadie puede hacerlo.
Admirado ángel, lo cierto es que no soy yo quien puede verte, oírte, ni olerte. Son ellas las que han advertido tu presencia, y las que me han avisado de tu visita.
Cualquier gesto que les hagas, cualquier caricia que les entregues yo las percibiré como mías… Por que yo soy quien vela el cuidado de cada una de ellas, quien guarda el secreto de las flores y de sus significados.
Podrás observar que cada una de ellas son distintas entre si, y las que son iguales son de distintos colores. Mi tarea aquí consiste en velar sus cuidados, guarecerlas del frió, del calor, del maltrato. Soy yo la responsable de que no se olviden sus significados, de mantenerlas siempre vivas, para que los enamorados regalen rosas y simbolicen amor, que para quien entregue una campanilla de invierno exprese esperanza, o incluso para quien otorgue una albahaca constituya el aborrecimiento que siente…
Admirada protectora es agradable advertir tu presencia y la de tus hermanas… no hay sentimiento mas bello y mas hermoso que el que tu has traído a este mundo a representar.
Tus ojos entregan la alegría al corazón de este ángel de emociones cenicientas, que aun esperando entregar la felicidad el sosiego y la armonía de quienes aquí se representan, es en esta ocasión la tuya quien entrega la dicha.
Permíteme pues que bese las anteras de esta amapola y acaricie con ternura sus pétalos para que a través de ella tú sientas mis caricias y la humedad de mis labios en tus mejillas.

Manuel A.

miércoles 13 de diciembre de 2006

Te deje volar en paz.

Cuentos para Tania.

Aquel mundo que compartimos a pesar de poder ser infinito, solo estaba pensado para ser abitado por dos amantes. Aunque el entorno era acogedor y muy calido, y estaba formado a partir de nuestros propios sueños y pensamientos…caímos en el tremendo error de ser dos seres distintos habitando en el. De nada sirvieron las intenciones y las palabras, por que ya es sabido que si no son contestadas estas producen monólogos de silencio.
A pesar de que mi aliento fuere a estar tan cerca de tus labios y de tu boca, y que de ellos solo saliesen palabras hermosas llenas de increíbles ambiciones… no podías oírlas.
A pesar de que mis penas y mis lamentos fueren enormes, no existía para nosotros deseo que nos hiciera tangibles. Que permitiera vernos con agudeza visual
Tal vez me invadió la impaciencia de este que te ve y no teme amarte, fue la ansiedad de no estrecharte entre mis brazos, de no tenerte cerca, fueron las incertidumbres y la falta de respuestas hacia mis preguntas. Aquello que sentí se vio reflejado en nuestro ambiente. Ambos palpamos el vació, antes lleno de esperanzas.
A pesar de que Tania, la reina de las hadas, aquella que enamoraba con su hermoso contoneo y con su irradiada belleza, la quisiese tanto como para que solo fuese para mi, no fue así… la deje volar hacia lo que supuse en paz, hacia una nueva ilusión que la colmase mas que un mundo perfecto, pero de almas que no se entienden. Quizás nos quede el consuelo de pensar que tal vez fuimos las llaves que abren las puertas a un futuro inmediato
Es por ello, por lo que siempre me negué a acoger sus alas para que descansasen en mi alma.
Te vi marchar sin mirar atrás, pero se que con la alegría de comprobar de que el paraíso creado, estaba lleno de libertad para poder volar y salir en paz.

Para Tania la reina de las hadas.

Manuel A.

domingo 26 de noviembre de 2006

El nacimiento de Tania

Cuentos para Tania.

Recuerdo aquel día en el que el viento soplaba tan fuerte, fue justo cuando la vi nacer entre tantas de ellas. El sol había salido de entre las nubes y un hermoso arco iris reinaba en el horizonte quitando todo el protagonismo al astro rey. Pero supongo que el candente coloso también disfrutaba del tan ausente coloreado.
Andaba yo en el centro de aquel jardín de flores, cuando de aquella racha de viento nació Tania, desde aquel instante para mí la reina de las hadas, de entre tantos colores se cruzaron nuestras miradas, con la excitación y la certeza de que vio mis ojos reflejados en el aire, cosa imposible por que nadie puede verme. Pero fue hay cuando mi corazón dejo de ser difunto para volverse aun mas vivo. Gire mi cabeza tratando de buscarla entre tantas alas, y no me fue difícil encontrarla, por que a pesar de tantisima belleza acumulada en el viento, ninguna irradiaba tanta divinidad como la que ella desprendía.
Creo que era todo un conjunto de cosas las que ella poseía y lo que la hacia ser tan única entre tantas musas.
Tímidamente y con sumo respeto e intención la vigilaba, me gustaba oír sus palabras, lo que le contaba a sus hermanas, disfrutaba de su visión del mundo y de su forma de entender y comprender las cosas que le mostraba la vida. Abecés lamente ser un ángel, no poder mostrarme ante su presencia, presentarme y sorprenderla, ser cómplice de su destino, compartir sus sueños, ver sus gestos enamorados hacia mi persona…
Un día Tania volaba por las aguas del estanque, se poso en una hoja marchita y de rodillas, justo al borde asomo su cabecita contemplando su rostro en el salobre.
Sonreí mientras Pensaba que era pura coquetería, hasta que escuche de su boca aquellas palabras.

- Si tuviese la certeza de que eres tú la respuesta a mi pregunta…Te regalaría mis alas si con ello consigo descansar en tu alma. Necesito descubrir si serás capaz de darme el sosiego que mi espíritu anhela, encontrar la paz de tus palabras para alejar mi soledad. Aquella mirada que cautivo mi alma, la que busco entre los ojos del resto de las hadas, pero que no encuentro.

- Por más que acerco mis ojos a tu rostro mi hada no consigues verme.
Si yo fuese tangible a tus sentidos, te diría que deseo estar por siempre a tu lado. Que dañaría con toda violencia a tu soledad hasta fulminarla y verla rendida ante nuestros pies. Te mostraría como mi alma rebosa de la paz y la armonía que tanto añoras, que es tal la dimensión de su fuerza que extinguiría el motivo de tus miedos. Que entre mis planes no estaría el hacerte daño, si no todo lo contrario. Deseo tanto amarte protegerte por siempre, llenar tu memoria de gratos recuerdos, a tu interior de confianza, de sonrisas y alegrías, de buenos propósitos día tras día…
Si me pidieses que te despojara de tus alas para descansar en mi alma no lo haría, por que a pesar de amarte y desear que seas mía, es mayor el deseo que poseo para tu dicha… que libremente alces el vuelo si algún día te lleno de dudas, si no fulmine del todo al miedo, para que encuentres la autentica mirada que buscas entre las hadas.

Para Tania.

Manuel A.

jueves 23 de noviembre de 2006

Parece cierto de que ambos tenemos pensamientos comunes que aun están por descubrir.

Cuentos para Tania

Parece cierto de que ambos tenemos pensamientos comunes que aun están por descubrir. Y no pretendo con esto adelantar nada que no vallas a encontrar mas adelante…
Pero ahora quiero ser yo el que te sorprenda a ti, y recordarte que yo si e pasado la noche pensando como es esa sonrisa que parece estar tan llena de buenas intenciones y tan buenos deseos.
Pero la noche no solo la pase soñando y figurando, Ya que podía sentir en mi interior las esperanzadoras palabras, con las que anoche me alentabas
Pero hay mas, quizás tu te muestres como un hada, no solo en tu apariencia, por que realmente eres bella. Y tampoco por que pareciere que tu carácter enérgico y efusivo fuesen como alas batiendo el aire para no caer y demostrar en cada pulso que estas llena de vida, es esa forma de exhibirte con la capacidad y la fuerza que en ti merecen componer las buenas intenciones y las palabras, como si de deseos se tratasen siempre.
Pero lo que tu vas a descubrir es que si vos sois un hada, tu hallaste a un Ángel gris, aunque aun no sepas que represento, ni que somos, digo bien… Mi misión para ti no fue otra como las que aun quedan por venir, quizás todas las noches. Y no es mas que la de velar tus sueños… Para que de la misma forma en la que tu me ofreces tan gratos deseos, yo para ti te entregue la protección y la paz, para que te levantes feliz y con la energía que necesitas para mostrarte hada, batir las alas y contonearte en el cielo, difundir estelas de colores que muestren a todos los corazones la belleza y la humanidad que desprenden tus sonrisas.

Para Tania.

Manuel A.

Mil perdones a la constancia.

Cuentos para Tania

Quizás la impaciencia que embarga mi alma exprese apresuradamente cosas que aun no tendría que mencionar. Y es que son tantas las que te deseo mostrar en lo que parece un breve periodo de tiempo, que temo que la efusividad y la intensidad sea como el viento que abata un hermoso e infinito naipe de cartas.
Pero es tal la pasión que mi alma embarga que no deseo esconderlos para ti. Y todo a pesar de que nuestras miradas parecieren extrañas.
Es cierto, hoy desee con todo mi corazón que tus ojos se mostrasen en los míos, Detener al tiempo como a un vulgar ladrón y reflejar mi mirada en tus sentidos. Penetrar en tu mente, en tu alma, para que así descubrieras la humanidad que escondo.
Una humanidad si, pero huérfana, incapaz de hacer muchas cosas, pero rebosante de contenido. Como un motor sin gasolina…
Injustamente maldeci siempre a la constancia, pero quizás hoy entendí, que no fue la dicha.
Quizás cuando mires a mis ojos encuentres la indefensión y los miedos por los que no me enfrente a la perseverancia. Y seas tu quien entienda y quien comprenda por que mi humanidad esta huérfana.
Aun así la capacidad esta, existe en mí, es el motor que hace funcionar mis emociones, que se plasme como tinta en millones de corazones.
¿Pero que esconde mi humanidad?
Ella engendra proyectos e ilusiones, muchas de grandes esperanzas, que con el don de la palabra es capaz de cambiar destinos y vidas, sentimientos pensamientos y reflexiones, abrir ojos, puntos de vista, embargar bienestares a corazones, con la humildad de crear en ellos mundos llenos alegría sueños de ventura, descansos momentáneos a corazones abatidos…
Arrepentido perdón el que le muestro a la constancia. Cuando de nuevo la encuentre, encontrara mi cabeza gacha, aun después de haber pedido mil perdones…
Ahora entendí que eras tu la añoranza que hace huérfana a mi alma, que eres quien la desata sin tu presencia.

Para Tania.

Manuel A.

La reina de las hadas.

Cuentos para Tania

No hace mucho conocí a Tania. Ella es tan alta y hermosa, tan esbelta, tan sensual en sus movimientos y sus formas. De expresión alegre. De ojos grandes que cambian según la luz del sol, tan hermoso su cabello corto de mechas naranjas, a juego con su vestido y sus alas, echo de hojas maduras bendecidas por los constantes rayos de la gracia de Dios.
Pero ese aspecto en absoluto la hace ser triste, todo lo contrario, la hace destacar por la viveza de sus colores.
Es tal la belleza, y tal las tonalidades que su aura irradia, que si esta volase descobijada de toda prenda nadie se daría cuenta.
Abecés cuando el viento sopla fuerte la veo jugar con el, pareciese que ambos danzaran en armonía y este la envolviese cual regalo con montones de pétalos de flores bailando a su alrededor. Es tal el sosiego que ella me embarga, cuando en su rostro veo contagiada la felicidad, verla disfrutar valorar los pequeños soplos que nos ofrece la vida. Es tan placentero percibir sus sonrisas en cada vuelta, sus palabras al viento, su cantar desenfadado.
En otras ocasiones la veo placida, sentada en una ramita de abeto, con la mirada pérdida y ausente sin más compañía que la de la soledad y la mía propia. Aunque claro esta, ella no me ve.
La soledad la mira atenta como yo, como si ambos quisiésemos desentrañar que ocultan sus pensamientos, hurgar en el diario de su alma, de sus sentimientos más profundos y escondidos.
Quizás su ausencia se deba a que sueñe con ese día, el día en el que halle a quien entregar su alma, para mostrarle la ternura y el amor que ella esconde.
Pero Tania sin motivo ni razón se cae de la ramita, se ha desvanecido.
Mientras cae me precipito y extiendo mis manos, para que en su caída no se golpee contra el suelo.
La miro de cerca y encuentro que esta un poco enferma, la encierro entre mis manos, la acerco a mi corazón, nace una luz y la sano … nada grabe gracias a ti. Refiriéndome a dios mientras contemplo el cielo.
Me acerco a un rosal y amablemente estas se ofrecen a proteger a la reina de las hadas. La poso con delicadeza en las anteras de una flor, lentamente se cierra con elegancia. Ahora Tania duerme tranquila, cómodamente y perfumada, con la exquisitez con la que la visten los pétalos rosados…
Hace muy poco que te sigo, actuó de la forma en la que tu me representas, son solo las buenas intenciones de quien vela tu existencia, con la buena voluntad, sin esperar nada a cambio, sin ser latente mi presencia yo te resguardo.

Para Tania.

Manuel A.

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