Los sueños de un ángel gris.

Cuando después de nueve meses se olvida quien se fue por dos veces, el hombre en una vida, el ángel a su muerte. Cuando algún santo supremo del cielo, considera que llevamos allí demasiado tiempo, nos entrega un nuevo cuerpo. Es en ese momento cuando realmente fallecemos, a pesar de volver nuevamente a la vida. Hay quien por el paso del tiempo, por las experiencias vividas, relega de la inocencia, y aquella alma blanca que de nacimiento nos precedía, se va tiñendo de negro para volverse tímidamente un tanto más gris.
Llegara el momento en que olvidemos al Ángel, para dar paso a la persona que va naciendo.
Pero yo reniego a dejar marchar la inocencia, consciente de que la melancolía y la nostalgia me embargara por siempre, será por que quiero concebir y comprender las cosas que nos rodean los que me lleven a soñar e imaginar mundos que a simple vista podrían parecer perfectos, pero que tampoco lo son.
Llego el momento de hacer ver y hacer entender a vista de quien ahora es persona y me ve y no me entiende, cuales son los sueños de un ángel gris. Este que ve, y no teme amar.

jueves, 23 de noviembre de 2006

Mil perdones a la constancia.

Cuentos para Tania

Quizás la impaciencia que embarga mi alma exprese apresuradamente cosas que aun no tendría que mencionar. Y es que son tantas las que te deseo mostrar en lo que parece un breve periodo de tiempo, que temo que la efusividad y la intensidad sea como el viento que abata un hermoso e infinito naipe de cartas.
Pero es tal la pasión que mi alma embarga que no deseo esconderlos para ti. Y todo a pesar de que nuestras miradas parecieren extrañas.
Es cierto, hoy desee con todo mi corazón que tus ojos se mostrasen en los míos, Detener al tiempo como a un vulgar ladrón y reflejar mi mirada en tus sentidos. Penetrar en tu mente, en tu alma, para que así descubrieras la humanidad que escondo.
Una humanidad si, pero huérfana, incapaz de hacer muchas cosas, pero rebosante de contenido. Como un motor sin gasolina…
Injustamente maldeci siempre a la constancia, pero quizás hoy entendí, que no fue la dicha.
Quizás cuando mires a mis ojos encuentres la indefensión y los miedos por los que no me enfrente a la perseverancia. Y seas tu quien entienda y quien comprenda por que mi humanidad esta huérfana.
Aun así la capacidad esta, existe en mí, es el motor que hace funcionar mis emociones, que se plasme como tinta en millones de corazones.
¿Pero que esconde mi humanidad?
Ella engendra proyectos e ilusiones, muchas de grandes esperanzas, que con el don de la palabra es capaz de cambiar destinos y vidas, sentimientos pensamientos y reflexiones, abrir ojos, puntos de vista, embargar bienestares a corazones, con la humildad de crear en ellos mundos llenos alegría sueños de ventura, descansos momentáneos a corazones abatidos…
Arrepentido perdón el que le muestro a la constancia. Cuando de nuevo la encuentre, encontrara mi cabeza gacha, aun después de haber pedido mil perdones…
Ahora entendí que eras tu la añoranza que hace huérfana a mi alma, que eres quien la desata sin tu presencia.

Para Tania.

Manuel A.

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