Los sueños de un ángel gris.

Cuando después de nueve meses se olvida quien se fue por dos veces, el hombre en una vida, el ángel a su muerte. Cuando algún santo supremo del cielo, considera que llevamos allí demasiado tiempo, nos entrega un nuevo cuerpo. Es en ese momento cuando realmente fallecemos, a pesar de volver nuevamente a la vida. Hay quien por el paso del tiempo, por las experiencias vividas, relega de la inocencia, y aquella alma blanca que de nacimiento nos precedía, se va tiñendo de negro para volverse tímidamente un tanto más gris.
Llegara el momento en que olvidemos al Ángel, para dar paso a la persona que va naciendo.
Pero yo reniego a dejar marchar la inocencia, consciente de que la melancolía y la nostalgia me embargara por siempre, será por que quiero concebir y comprender las cosas que nos rodean los que me lleven a soñar e imaginar mundos que a simple vista podrían parecer perfectos, pero que tampoco lo son.
Llego el momento de hacer ver y hacer entender a vista de quien ahora es persona y me ve y no me entiende, cuales son los sueños de un ángel gris. Este que ve, y no teme amar.

miércoles, 13 de diciembre de 2006

Te deje volar en paz.

Cuentos para Tania.

Aquel mundo que compartimos a pesar de poder ser infinito, solo estaba pensado para ser abitado por dos amantes. Aunque el entorno era acogedor y muy calido, y estaba formado a partir de nuestros propios sueños y pensamientos…caímos en el tremendo error de ser dos seres distintos habitando en el. De nada sirvieron las intenciones y las palabras, por que ya es sabido que si no son contestadas estas producen monólogos de silencio.
A pesar de que mi aliento fuere a estar tan cerca de tus labios y de tu boca, y que de ellos solo saliesen palabras hermosas llenas de increíbles ambiciones… no podías oírlas.
A pesar de que mis penas y mis lamentos fueren enormes, no existía para nosotros deseo que nos hiciera tangibles. Que permitiera vernos con agudeza visual
Tal vez me invadió la impaciencia de este que te ve y no teme amarte, fue la ansiedad de no estrecharte entre mis brazos, de no tenerte cerca, fueron las incertidumbres y la falta de respuestas hacia mis preguntas. Aquello que sentí se vio reflejado en nuestro ambiente. Ambos palpamos el vació, antes lleno de esperanzas.
A pesar de que Tania, la reina de las hadas, aquella que enamoraba con su hermoso contoneo y con su irradiada belleza, la quisiese tanto como para que solo fuese para mi, no fue así… la deje volar hacia lo que supuse en paz, hacia una nueva ilusión que la colmase mas que un mundo perfecto, pero de almas que no se entienden. Quizás nos quede el consuelo de pensar que tal vez fuimos las llaves que abren las puertas a un futuro inmediato
Es por ello, por lo que siempre me negué a acoger sus alas para que descansasen en mi alma.
Te vi marchar sin mirar atrás, pero se que con la alegría de comprobar de que el paraíso creado, estaba lleno de libertad para poder volar y salir en paz.

Para Tania la reina de las hadas.

Manuel A.

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