Inevitablemente la vida no deja de estar regida por el mandato de la evolución que nos nutre de experiencias a partir de los momentos vividos. Porque yo al menos pienso que nada de lo que nos ocurre pasa por que si. Tampoco digo que la vida este preestablecida por unos patrones a seguir, pero el día que nos conocimos comprendo que ambos no estábamos en el mejor de los momentos, debido a las idas de los seres queridos, a la venida de la soltería, al encuentro de noviazgos pasados… y aunque encontramos motivos para intentar una cercanía, al final optamos por caminar a cada lado del camino, eso si, bendecidos por el tiempo, que al tiempo, puede unir nuestros destinos.
Grave error hubiese sido intentar nada antes, puesto que es probable que el mismo demonio nos hubiese echo presa del engaño, necesitados del aliento que propician los besos. Pronto se hubiesen dado los miedos, el cansancio, y el tormento.
Ahora que han pasado los años comprendo cuan necesaria era la espera, siento en el interior de mi alma el carácter con el que me a instruido el tiempo, que me hace vislumbrar que ahora de lo que menos tengo miedo es de poder amarte.
Para Julia.
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