Los sueños de un ángel gris.

Cuando después de nueve meses se olvida quien se fue por dos veces, el hombre en una vida, el ángel a su muerte. Cuando algún santo supremo del cielo, considera que llevamos allí demasiado tiempo, nos entrega un nuevo cuerpo. Es en ese momento cuando realmente fallecemos, a pesar de volver nuevamente a la vida. Hay quien por el paso del tiempo, por las experiencias vividas, relega de la inocencia, y aquella alma blanca que de nacimiento nos precedía, se va tiñendo de negro para volverse tímidamente un tanto más gris.
Llegara el momento en que olvidemos al Ángel, para dar paso a la persona que va naciendo.
Pero yo reniego a dejar marchar la inocencia, consciente de que la melancolía y la nostalgia me embargara por siempre, será por que quiero concebir y comprender las cosas que nos rodean los que me lleven a soñar e imaginar mundos que a simple vista podrían parecer perfectos, pero que tampoco lo son.
Llego el momento de hacer ver y hacer entender a vista de quien ahora es persona y me ve y no me entiende, cuales son los sueños de un ángel gris. Este que ve, y no teme amar.

domingo, 27 de diciembre de 2009

Soñando despierto

- ¿Porque me has estado mintiendo todo este tiempo? Le expuso con suma dulzura la mujer de ojos templados, de mirada cálida, a veces ausente. De humana persona, de sentimientos sinceros y fuertes convicciones, de alzada lealtad. De atenciones casi infinitas para quien bien lo merece. De buena educación y respeto. De voz sosegada, de palabra clara, de alma transparente, a pesar de que el color de esta sea gris.
  • - No quise que te apiadaras de mis sentimientos y de mi alma, ni que prestases tus atenciones hacia mi persona, aun a pesar del deseo de amarte.

Tan solo soy un hombre al que le dio de lado el mejor de los futuros, este hombre de emociones cenicientas, que se mantiene marchito aunque vivo. Este es mi castigo casi sin sentido, tal vez animado por palabras pesimistas, pero que prefiere de vivir en lugares en los que ni la propia sombra le cobije. Donde no ser observado, desde donde solo alcance a atisbarme la ignorancia la que mire fijamente y se burle de mi persona. Este que se mantiene escondido en lo más profundo de su ser y no alza la mirada porque no le queda fuerza ni gana de ser consciente de la propia realidad.

Son tus ojos los que animan a encontrar refugio en la desembocadura de tu corazón, el que da cobijo y esperanza, y anima a quedarse.

Una vez dicho esto el vagabundo despertó de su sueño despierto al oír las monedas caer…

- Gracias por su humilde caridad.

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