Los sueños de un ángel gris.

Cuando después de nueve meses se olvida quien se fue por dos veces, el hombre en una vida, el ángel a su muerte. Cuando algún santo supremo del cielo, considera que llevamos allí demasiado tiempo, nos entrega un nuevo cuerpo. Es en ese momento cuando realmente fallecemos, a pesar de volver nuevamente a la vida. Hay quien por el paso del tiempo, por las experiencias vividas, relega de la inocencia, y aquella alma blanca que de nacimiento nos precedía, se va tiñendo de negro para volverse tímidamente un tanto más gris.
Llegara el momento en que olvidemos al Ángel, para dar paso a la persona que va naciendo.
Pero yo reniego a dejar marchar la inocencia, consciente de que la melancolía y la nostalgia me embargara por siempre, será por que quiero concebir y comprender las cosas que nos rodean los que me lleven a soñar e imaginar mundos que a simple vista podrían parecer perfectos, pero que tampoco lo son.
Llego el momento de hacer ver y hacer entender a vista de quien ahora es persona y me ve y no me entiende, cuales son los sueños de un ángel gris. Este que ve, y no teme amar.

domingo, 27 de diciembre de 2009

Un haz de luz entre tanta oscuridad

Cuentos para Alexandra.

Me desperté prisionero de la realidad, y aparecí en un espacio lleno de puras existencias. Un lugar de mirada infinita donde es imposible divisar un horizonte tangible para los sentidos.
Camino por una vía perpetua, de piedras estrecha y poco iluminada, alrededor lo atisba un vacio de color negro donde no se advierte la profundidad del mismo. El tiempo sin embargo es cálido, no hace frio ni calor, pareciese que no fuese portador de un cuerpo que se desplazara y armonizara en sus cinco sentidos con este mundo que tan solo se mueve por el impulso de andares apáticos, perdido en la exhortación de unos pensamientos que no conllevan ni rumbo ni destino.

Tan solo me salva la esperanza convertida en sueño de encontrar la candidez de tu mirada y de tu alma que se vuelve luz ante tanta penumbra, esta oscuridad que cansa y me hace perecer estremeciéndome en ansiedad. Y aunque no hay muros que me impidan saltar al vacío para acabar con mi calvario prefiero consumirme en el dolor y la pena antes que dar fin al sueño de fundirme en el sudor que recorra los contornos de tu cuerpo, de estremecer tu piel con la yema de mis dedos, de susurrarte al oído cuantas cosas me gustan de ti, cuanto llego a amarte y cuanto te deseo, para penetrarte y tú me sientas dentro, ambos presos de un apetito mutuo que no tan solo se queda en deseo. Sino en un sentimiento eterno que nos mantenga por siempre unidos. Pero para ello debía de encontrarte.

1 comentarios:

Mari Carmen dijo...

Un blog muy completo, mis felicitaciones.
Me han gustado mucho los textos que he tenido el placer de leerte.

"No dejes de nacer y morir cada día con cada una de tus letras, porque después renacerás".

Saludos.

Licencia

Creative Commons License
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.